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 | Las abejas |
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Farmacia del cielo
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Normalmente los pacientes de artrosis y reumatismo son enfermos que necesitan más tiempo que los demás para poder curarse. Pensando en este tipo de enfermedades, me viene a la memoria el caso de un paciente que era camionero y vino por otro que se había estado tratando de una hinchazón de vientre y piernas. Este camionero tenía las manos y los pies muy inflamados por la artrosis desde hacia cuatro años, y al final tuvo que dejar de trabajar en su empresa y estar de baja. En esta situación, buscó todos los médicos que pudieran ayudarle, tratándose con ellos para volver a trabajar, pues quería y necesitaba recuperar su situación laboral.
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Después de probar todos los tratamientos posibles no mejoró, y le entró la desesperación, como a casi todos los enfermos con este tipo de problemas. Entonces vino a mi consulta como último recurso, según me contó, algo a lo que estoy acostumbrado, pues casi todos los pacientes vienen en las mismas condiciones.
En un principio le pinché para calmar los dolores, la fiebre y la hinchazón, e ir viendo como respondía su enfermedad. Después de tratado durante dos semanas, se encontraba un poco mejor de los síntomas, y aunque él estaba muy contento de los resultados obtenidos yo no me sentía a gusto pinchándole, ya que la evolución era muy lenta y le suponía un fuerte sacrificio económico, por lo que estaba decidido a darle de alta.
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Pero a pesar de todo él me pidió más tratamiento para seguir mejorando, y la verdad es que yo me sentía bastante angustiado al pensar en el futuro de éste paciente, tomando tanta cortisona y antiinflamatorios para calmar sus dolores, lo que era también el motivo de que su cuerpo no respondiera suficientemente a la acupuntura. Por fin me dijo: "Si no quiere tratarme, máteme". La verdad es que estas palabras me pusieron ante la obligación de hacer cualquier cosa que pudiera servir, con tal de sacarle adelante. Le dije: "Si lo que asegura es verdad, vuelva por aquí". Me contestó que volvería.
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Al día siguiente era domingo, y después de misa cogí el coche y marché a la provincia de Guadalajara con mi familia para buscar abejas, pues el veneno de las abejas es muy eficaz para la artritis. Se utiliza para recuperar las resistencias del cuerpo, bajar la inflamación, quitar el dolor, etc.
El lunes ya tenía las abejas en mi consulta y empecé a pinchar poco a poco en las partes locales del problema, y también a nivel general para que recuperase sus resistencias, sobre todo tonificando el intestino grueso y los riñones. El tratamiento duró dos meses. Ya podía andar solo, apoyarse en las manos, lavarse la cara (antes le era imposible, porque tenía los dedos muy inflamados y e1 agua se 1e caía).Después ya venía conduciendo su coche hasta la consulta. Entonces le di el alta.
Ya hace tres años que no veo a ese señor, pero recuerdo lo obligado que me sentí por su confianza, hasta el punto de ir a ese campo de Guadalajara a buscar abejas para sus manos.
Después de curar a éste paciente vinieron otros de su parte pidiendo los picotazos de las abejas desde el principio del tratamiento, así que ya tenía que ir a Guadalajara todos los fines de semana para buscar esos animales tan buenos.
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Un día, cuando estaba haciendo uno de tantos viajes por la autopista de Guadalajara a Madrid, sentí un fuerte dolor en la mano derecha. Me había picado una abeja, y en seguida aparecieron muchas más. Se habían escapado de la caja. Tuve que dejar el coche al lado de la carretera, salir muy despacio y esperar a que se fueran todas. Estuve media hora en esa situación. pensando si habría alguna otra persona con los mismos motivos que yo para estar aguantando al borde de la autopista, y quién iba a entenderlo. Si alguien me pregunta sobre el veneno de abeja, me gustaría contestarle que es la farmacia que viene volando del cielo, hecha para los valientes que tienen confianza y necesidad.
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